Implantología de carga inmediata: implantes con poco hueso

La implantología dental está avanzando tanto que es posible realizarla incluso cuando se dispone de poco hueso para ello. Además, ahora es menos invasiva y dolorosa para el paciente. De este modo, el problema de la falta de piezas dentales se soluciona de una manera más sencilla y menos traumática, al no necesitarse hacer injertos óseos antes de realizar el implante.

Ventajas de los implantes basales y compresivos

Realizar implantes con poco hueso es posible gracias a los implantes de carga inmediata, una técnica novedosa que cuenta con múltiples beneficios.

Se denominan implantes basales aquellos que van colocados en la zona basal del hueso, es decir, aquella que nunca se llega a absorber; mientras que los implantes compresivos se realizan con una fresa muy fina, por lo que es muy poco hueso el que se pierde, al necesitar un orificio muy pequeño. Se consiguen compactar el hueso y endurecerlo.

Ambos implantes de carga inmediata son de titanio. Se puede extraer la pieza dental y, seguidamente, cabe realizar la carga inmediata. Además, son menos agresivos y se pueden utilizar en pacientes que tomen anticoagulantes e incluso en diabéticos, puesto que no hay sangrado. Esto es debido a que no se abre la encía con bisturí.

El coste no difiere del relativo a los implantes tradicionales. Sin embargo, el dolor es mucho menor y la técnica es más rápida. El paciente sale de la sesión con la prótesis provisional puesta. Además de ser menos invalidante para el paciente. Este puede realizar una vida normal al salir de la consulta.

El éxito de esta técnica es de un 90 % de los casos, porcentaje bastante más elevado que el de los implantes tradicionales. Se calcula que, en una sesión de una hora, se pueden poner unos ocho implantes. Tres semanas es tiempo suficiente para poner los implantes y rehabilitar al paciente.

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